
Han llegado al estudio mis ejemplares de "El médico a palos". Creo que ha quedado muy bien, pero podéis juzgarlo vosotros mismos porque ya está llegando a las tiendas. ¡Espero que os guste!
Ya he llegado a la mitad de "El médico a palos", ahora dejaré de contar las páginas que he hecho y empezaré a contar las que me quedan.


He visitado el blog de SIEN y me he encontrado con esto. Os recomiendo que os descarguéis el libro que Sien nos regala, porque no tiene desperdicio.
¿No sabes qué regalar? ¿Te sobra la pasta? ¿Eres un amante de las artes plásticas y necesitas algo de emoción estética en tu vida? ¿Tu pared es feísima y necesitas algo con qué taparla? ¿Quieres impresionar a tus amigos con un espectáculo estático en dos dimensiones? ¿Sientes lástima por los ilustradores y te gustaría colaborar? ¿Necesitas algo que mirar mientras tu colega te da la chapa? ¿Eres un especulador en busca de nuevos valores en alza? Si tu caso es alguno de éstos, no lo dudes:
Entre toneladas de vetustos documentos, tras ajados palimpsestos y códices perdidos, he encontrado estos antiguos dibujos que ni siquiera recordaba. Los hice en mis años de estudiante, allá por el año 2002 de Nuestro Señor. Se trataba de un ejercicio en el que había que recrear un espacio imaginario alrededor de un objeto real. La técnica consiste en lápices de colores sobre una impresión digital de una fotografía. Cuando hago muchos dibujos elaborados como estos, en seguida pienso que me estoy acomodando en la técnica y que debería soltarme haciendo garabatos a los Joan Sfar, dibujar monigotes, buscar el gesto... Y cuando llevo una temporada dibujando así miro estos dibujos y pienso que estoy descuidando la técnica y que antes hacía las cosas mucho mejor. Es de locos. Por cierto, la última de las imágenes, la de la guitarra con los resortes voladores, es un plagio de los cuadros de un pintor canario: Pipo Hernández Rivero. Por aquella época yo estaba obsesionado con una serie que él pintó y que si no recuerdo mal se llamaba "Yabayabadú". Para muestra, un botón.
Ya tengo cara en la blogosfera. Mi rostro virtual necesita una rinoplastia, una ortodoncia, algún consejo de moda y unos párpados XL. Está de perfil por dos razones: a) porque un único ojo de ese tamaño ya es suficiente, y b) porque será la imagen que use cuando acuñe mi propia moneda. Que no se os olvide: a partir de ahora, éste soy yo.




Hace casi un año que terminé estas páginas. Las hice para presentarme al concurso de novela gráfica que convocaban Fnac y Sins Entido. El proyecto se llamaba "Malaspina" y pretendía tratar acerca de la frustración, pero el guión era confuso y le faltaban toneladas de técnica. Aquello acabó en nada, pasó el tiempo, me metí en otros berenjenales y el proyecto murió por causas naturales. De eso sólo quedan estas dieciséis páginas, las cuatro primeras ya las colgué hace tiempo en mi otro blog, pero aquí están todas las que dibujé. Queda un pequeño embrión de "Malaspina" en el proyecto en el que estoy trabajando ahora: algo del tema, el impulso que le dio origen... pero esa es otra historia.

